
Soy un poco de todo, lo cual implica que soy una gran parte de la nada, inmerso en sistemas y pensamientos, destruyendo conceptos con el arma de-los-conceptos. De ese modo caminando entre calles y avenidas, en la gran ciudad que puede ser cualquier ciudad, pero que por azares que no conozco he nacido en esta, que tanto adoro y por la cual ando entre sombras y colores. Concentrado en lo mas profundo de mi ser mientras simultáneamente veo el paisaje de lo complejo fuera de mi, que me erosiona, al mismo nivel que yo erosiono, y me vuelvo un molde que combate el hecho de ser un molde.
Amo y muero como guerrero herido, entre el escalar montañas metasíquicas y cruzar ríos metafísicos que están incrustados de esta mi realidad del vacío generando por el universo que se expande, al parejo de mi llegar al equilibrio de energía; que pierdo y gano, me transformo y muto amorfamente en este el palacio de los incomprendidos-analfabetas-profetas que crean mundos y les dan significado por la simple razón de querer llegar a la eternidad y sobrepasarla, entre el estar en lo físico y lo metafísico, lo surreal de lo irreal y lo real de lo utópico y sarcástico, como ofensa al destino. Destino que ríe y llora como enamorado encelado que todo mundo cree conocer, siendo “él o ella", el mas grande incomprendido (en otras palabras tú y yo), entre leyes y metas, yo ser humano soy mas que el ideal de la humanidad, geométricamente hablando, como un limite al cual por mas que te acercas nunca se va a llegar y tiemblo por el frío ajeno; dudo de mi calor y de todo, pero conforme... y ¡que así sea (¿será?)!, con el gran orden cósmico, con ese ideal y con una vida insuficiente para llegar a él, es mas mil vidas o infinitas y no se llega, nos conformamos y morimos felices y tiendo a ser nihilista.
Aun así no todas esas definiciones tan estrictas llegan a su fin y que lo único que logran es la incertidumbre, la gran pregunta... quién soy y qué diablos hago aquí, escribiendo tonterías, que en otro tiempo tal vez sean genialidades o inversamente proporcionales a la intención primera, que se cambia con respecto al tiempo y entonces estoy solo seguro de no estar seguro de nada, y el eterno monólogo efímero que se desvanece en cuanto llega algún motivo de mayor urgencia, como el comer, el dormir, el etc. Y mientras espero, y el ruido del existir me vuelve loco, tan loco como se quiera ser... Y tan cuerdo como esperan que sea.
¡AHHHHH!!!!! el adorable caos que es tan grande que lo queramos encerrar en una palabra y estamos tan ciegos a verlo, tan sordos a sentirlo y tan ciegos a morir buscándolo, sin saber donde buscar, por que muy probablemente , nosotros somos la liebre y eso innombrable e indescifrable es el cazador, que algunos llaman Dios y san se acabo y yo mejor me voy con esta mano que piensa mucho, y esta cabeza que escribe demasiado... o viceversa.