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20241102

Giselle




Nubecita ajetreada, muertecita mía,
hojita de árbol volando por el cielo,
corazón que baila:
Te extraño eternamente porque estás en la eternidad, en ese horizonte infinito donde tu sonrisa brota desde mi pecho con algo parecido a un suspiro y quedó satisfecho como si la vida tuviera sentido y la belleza del mundo se condenará en mi existir.

Escribo tu nombre, aunque más bien escribo el mío y todos los nombres que inventaste para amarme.

20190906

David en el Centro de las Artes de San Agustín

29 de diciembre, 2018 (su último cumpleaños).
Este texto habla de las últimas veces [y la incapacidad para comprenderlo en su momento].
Estos pasados meses he meditado mucho acerca de lo efímero y la eternidad. Con esos dos temas rondándome constantemente tropecé con que la eternidad es una acumulación de instantes efímeros, y lo efímero como la mínima parte necesaria para lo eterno.
La imagen es de nuestro último viaje familiar [aunque en ese momento no lo sabíamos], fuimos a Oaxaca y fue el primer viaje en el que gestione la mayor parte del itinerario, ese día “el plan” era ir a Monte Albán, pero como gran parte de mi toma de decisiones es un constante improvisar y siendo casi medio día… terminamos visitando San Agustín Etla, por su cercanía ya que estaba a 10 min de casa.
En la galería principal del CaSA visitamos una exposición de los 30 años del IAGO, curioso que fuera un homenaje a la trayectoria (tal vez un presagio); al salir de la exposición justo iba entrando Alejandro Iñárritu, mucha gente entro con él y quedo vacío el espacio aproveche para capturar esta imagen, unos instantes después sería la última vez que vería a Francisco Toledo [aunque en ese momento tampoco lo sabía], continuamos el recorrido y en la parte superior estaba una pieza de William Kentridge. 
Anduvimos por todo el lugar capturando muchas fotografías y después tomaríamos la carretera y visitaríamos otros lugares que justo ahorita me pregunto si algún día los volveré a visitar (al menos tengo el recuerdo, y fotografías, siempre fotografías).
La primeva vez que visite San Agustín Etla, fue por celebrar el día de los muertos ya que en un panfleto turístico sugerían ir a “la muerteada” (obviamente sobrepaso todas mis expectativas), luego conocería el CaSA y al tomar un curso de fotografía no quedo duda: tenía que vivir ahí. Estoy muy agradecido por toda la gente hermosa que conocí ahí, la comunidad que se genera va más allá de todo lo imaginado, también aprecio todo el conocimiento y experiencia que adquirí en ese lugar, sin duda ha sido de los lugares donde más feliz he sido, y si todo eso no fue suficiente basta con contemplar el valle desde sus balcones hasta que sea imposible contener los suspiros.
Dicen que uno siempre regresa a los lugares donde amo la vida, y como justo este texto habla de la eternidad, me encuentro regresando constantemente a mis recuerdos y por esos pequeños momentos efímeros cargo mi cámara conmigo a donde sea que voy, pienso que hacer cualquier ejercicio fotográfico es un puente entre el presente y lo ya ha sucedido, por lo tanto, editar una imagen es estar planeando a futuro algo que ya paso, es buscar un estilo mientras se la da otro sentido distinto al ya vivido (aunque a veces son muy similares). 
Por ejemplo, mirar los ojos de mi padre en esta imagen (que edite por horas) me hace sentir que la vida es bonita y que soy muy afortunado. Me dan ganas de tomar la carretera y conocer lugares nuevos, ponerme el sombrero de viajero y mirar el horizonte con el espíritu aventurero y claro probar deliciosos platillos (como lo hubiera hecho mi padre).


20170803

(f)



Le llamaban interferencia, tenia un gusto por la manera en que las ondas habitaban el universo. El tiempo le era intrascendente porque su origen se confundía con la eternidad, es por ello que en todos los mundos que visitaba -simultáneamente- tenía un juego favorito (aunque existían una cantidad infinita), consistía en alterar el telar del universo con ciertas frecuencias, como una vibración en una telaraña o una onda en un lago perfectamente quieto, transgiversaba fragmentos de muchos universos en un instante y estás pequeñas anomalías eran fáciles de pasar inadvertidas.
Interferencia es una criatura que gusta de las travesuras, y si bien con sus habilidades a veces cambiaba el orden del espacio/tiempo esto realmente no le importaba, su gran gozo bien podía ser estético y su incapacidad para ser materializada le permitía una libertad soberbia.
Dado que podía existir en todos los planos al mismo tiempo, le gustaba viajar y regresaba frecuentemente a sus lugares favoritos, es valido decir que ese libre albedrío es una forma de conciencia. En algún punto de su existir se encontró con dinosaurios y le gustaba interferir los sonidos que estas criaturas generaban, admiraba sobre todo la manera en que rebotaban con los edificios y algunas otras estructuras monolíticas, si bien muchas veces sólo eran atmósferas sonoras… por momentos estas ondas se volvían sinfonías acústicas que quizá algún incauto con un receptor adecuado podía señalar desde su conciencia temporal y quedar influenciado, aunque en general casi siempre se adoptaba la idea de que sólo era un ruido o algo propenso del ambiente, en lugares pantanosos dejaba mensajes que se confundían con bichos o algún tipo de naturaleza que se pensaba extinta.
La singularidad de este ser pasa generalmente inadvertido, sin embargo, para quien quedaba atrapado en su lúdica atmósfera jamás podía contemplar la realidad igual, aunque quizá contemplar es un atrevimiento porque es conocido que no sólo transformaba esencias, también eventualmente generaba ideas… por lo tanto, estar aprisionado en ese trance implicaba entender no sólo el tiempo presente, sino comprender que ese aparente ruido era estar vinculado con la eternidad, ni el vacío o la luz era inmunes.
Se le daba el nombre de interferencia, como se nombra un numero irracional… o como se intenta nombra a lo desconocido. Quizá en algún tiempo fue una religión, aunque eso nunca realmente le importo… al ser adimencional sólo se comprometía la interferencia a encontrarse siempre en donde menos se espera, pero siempre se podía encontrar para quienes buscaban una inspiración, o tal vez… una señal cuando todo parece perdido.

20120428

Campo de batalla



El paraíso debe ser un lugar,
en donde las colchas tengan cicatrices de cigarros;
que al mirar al techo el cielo sea rojizo y lleno de estrellas
y por la ventana sigilosamente entre la luz del farol...

El paraíso debe ser un tiempo,
donde se quiera pasar todas las noches de la eternidad;
que los sonidos celestiales induzcan al infinito
y por cada instante no exista el arrepentimiento...


El paraíso es el ayer en su cama,
es la ambición de un mañana...
entendiéndolo desde un hoy.

20060807

206 bis

En tu necesidad de ser indómita,
en ese estado-ser instantáneo te delatas…
y trasgredes el acto mismo de ser… indomable.

La palabra no se contiene en si misma
(como lo intuiste eternamente),
y la desbordas en cada acción
                                               ...a los alrededores
al vislumbrar que ni siquiera te contienes por la palabra indomable.
Por lo tanto, eres libre...
ese es tu destino:
eres fuego danzando…
eres viento…
eres mar…
eres noche…

Amor expresado intensamente desde tu divinidad y por tu hermoso cuerpo.